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La Coctelera

La poesía desde la guerra civil hasta hoy

Panorama cultural tras la guerra civil.

En los años de gobierno de la Segunda República (1931-1939) en España convivieron intelectuales, escritores y artistas inigualables. Por lo que respecta a la poesía, Lorca murió fusilado, Antonio Machado no pudo superar su exilio y Miguel Hernández moriría en la cárcel en 1942. Y el exilio por Europa y América se llevó a Juan Ramón Jiménez, Alberti, Cernuda, Salinas, Guillén y cientos de escritores más. Los que se quedaron en España, o se alinearon con la ideología y estética de los vencedores de la guerra, o permanecieron callados en un exilio interior.

La poesía de la posguerra: los años cuarenta.

El panorama poético del período es variado:

· Las revistas Escorial y Garcilaso reúnen a poetas como Leopoldo Panero y Luís Rosales, que apuestan por una poesía de moldes clásicos. Estos poetas arraigados evolucionarán hacia otras concepciones poéticas en años posteriores.

· La revista Espadaña defendió una poesía comprometida con los problemas del ser humano y una forma poética más directa y menos retórica.

· Los movimientos como Cántico y el Postismo sirvieron de expresión a poetas que pretendían cultivar la poesía exquisita anterior a la guerra.

En 1944 se publicaron dos libros muy influyentes: Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre e Hijos de la ira de Dámaso Alonso.

La poesía social de los años cincuenta.

En torno a 1950 surge la llamada poesía social. La poesía debe ser un medio que contribuya a cambiar la sociedad. Así, los temas más habituales serán la denuncia de la alineación y de la deshumanización, el testimonio de la pobreza del ser humano y el ansia de paz y de superación del odio causado por la guerra. La poesía social está caracterizada por la sencillez del lenguaje, cercano al registro coloquial o convencional. Los poetas más importantes fueron Blas de Otero y Gabriel Celaya.

La poesía de la experiencia de los años sesenta.

A mediados de los 50, aparece un nuevo grupo de poetas que se consolidan en la década de los 60. Algunos nombres son: Ángel González, José Agustín Goytisolo y Félix Grande. Su concepto de la poesía es distinto. Sus primeros libros estarán marcados por la influencia de los poetas sociales. Una diferencia con la poesía social es el tratamiento del lenguaje: se busca un estilo personal. De los títulos publicados en esos años, destacan: Tratado de urbanismo (1967), Poemas póstumos (1968) y Diecinueve figuras de mi historia civil (1961).

La irrupción de los novísimos en los años setenta.

En 1970, el crítico José María Castellet publicó una antología titulada Nueve novísimos poetas españoles. En los temas de eso poetas ocupa un lugar importante la cultura de los medios de comunicación de masas. Su tradición literaria es distinta: admiran la poesía extranjera de Cavafis o de los surrealistas franceses.

Los últimos años.

Desde 1975 se advierte un cambio. Se frenan los excesos culturistas y se marcha hacia una poesía más personal e intimista. Es difícil establecer las tendencias de la poesía, porque es posible encontrar representantes de las poéticas más variadas y dispares, muchas veces enfrentados en polémicas públicas. Algunos nombres destacados de los años más recientes son: Blanca Andreú y Luís García Montero.

La novela desde la guerra civil hasta hoy

1. La novela después de la Guerra Civil.

La guerra civil supuso un cambio radical en la literatura y, en general, en la vida cultural del país.

Las consecuencias del triunfo del bando nacional y su prolongación a lo largo de casi cuarenta años van a condicionar la creación novelística.

Durante los primeros años de la posguerra se produce un estancamiento del género narrativo. Se publican novelas triunfalistas que relatan la guerra desde el punto de vista de los vencedores o novelas de evasión.

Sin embargo, surgen en la década de los cuarenta dos novelas que manifiestan una visión crítica de la realidad: La familia de Pascual Duarte y Nada. Otros autores publican sus primeras novelas en esta década.

2. La novela social de los años cincuenta.

En 1951, Cela publicó La colmena, que se considera un precedente de la novela social. Por primera vez en la narrativa española posterior a la Guerra Civil, se refleja la sociedad de la inmediata posguerra.

Los temas se reparten por todos los sectores sociales del país. Hay novelas sobre el vacío y el egoísmo de la vida burguesa, sobre la explotación y el duro modo de vida de los distintos oficios y trabajos industriales, etc.

En la forma, la novela social opta por el objetivismo o conductismo: el narrador desaparece del relato y pretende reflejar la realidad de un modo imparcial, como si fuera una cámara cinematográfica o una grabadora.

Algunos autores destacados son: Jesús Fernández Santos, Ignacio Aldecoa, Juan García Hortelano y, sobre todo, Rafael Sánchez Ferlosio.

3. La renovación narrativa de los años sesenta.

El cansancio por la proliferación de novelas sociales y la transformación de la sociedad española en los años sesenta, que con el desarrollo económico se abrió más a influencias extranjeras, motivaron una renovación en las formas de contar.

En Tiempo de silencio se continúa con la reflexión crítica sobre la sociedad española, e incluso se amplía a aspectos como la situación de la ciencia o los mitos arraigados en las mentes españolas.

Esta novela introduce algunas de las técnicas narrativas que será habituales en las novelas posteriores. Las principales son:

· El cambio de perspectivas narrativas.

· El empleo del monólogo interior.

· La parodia de formas narrativas.

· La inserción de collages.

· El desorden temporal.

· Los personajes conflictivos.

4. La novela desde 1975.

El predominio de los aspectos formales sobre el contenido llevó a la novela de los años setenta a un excesivo experimentalismo formal. Con la muerte de Franco y la llegada de la democracia, la narración evoluciona hacia formas más tradicionales.

A partir de los años ochenta, lo más destacable es el hecho indiscutible de que la novela se convierte en el género preferido para los lectores.

La Generación del 27

  1. Época de vanguardias.

Reciben el nombre genérico de vanguardias o ismos los movimientos artísticos que se suceden en Europa entre las dos guerras mundiales. Los principales ismos europeos son:

· El cubismo. Aporta a la literatura los caligramas o poemas donde la distribución de los versos forma imágenes.

· El futurismo. Destierra de la literatura el sentimentalismo y canta la belleza de las máquinas y la emoción de la técnica.

· El dadaísmo. Radical y destructivo con el arte antiguo, propone una literatura humorística, fantasiosa y libre.

· El expresionismo. Ofrece una visión pesimista y trágica de la realidad y del ser humano.

· El surrealismo. Es el más revolucionario y el de más larga influencia.

  1. El vanguardismo en España.

El principal impulsor del vanguardismo en España fue Ramón Gómez de la Serna con revistas, tertulias arrastrando una generación de escritores con los ideales de libertad y renovación. Como consecuencia surgen el Creacionismo y el Ultraísmo.

3. La Generación del 27

A este grupo de poetas se le llama Generación del 27 integrada por: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y Dámaso Alonso.

El nombre del grupo procede del año en el que celebraron un homenaje a Góngora en Sevilla. Utilizaban como representante a Góngora. Pero también tuvieron otro puntos comunes, eran amigos y participaban en las actividades de la Residencia de Estudiantes madrileña.

Tenían un espíritu rebelde y experimental del vanguardismo. Se caracterizaban por la perfecta integración entre la tradición poética y los movimientos renovadores

  1. La trayectoria literaria de la Generación del 27.

Hay varias etapas en la trayectoria de la Generación del 27:

· Poesía pura: 1927, defienden la poesía por exigencia formal. El poema es abstracto.

· Influencia del Surrealismo. 1930, el surrealismo se hace ver en poemas pero no con escritura automática.

· La guerra civil y el exilio. 1936-1939, Lorca murió fusilado y los demás fueron exiliados. El dolor, la rabia y la frustración se recogen en los poemas.

El teatro español entre 1900 y 1936

  1. Condiciones del teatro en España.

Los condicionamientos económicos ideológicos y sociales de la representación teatral explican por qué el teatro español permaneció al margen de las renovaciones del teatro europeo en esos mismos años.

  1. El teatro comercial de éxito

La comedia burguesa

Jacinto Benavente, tras el fracaso de un teatro crítico con la sociedad de su época, escribió un tipo de teatro que buscaba asegurarse la aceptación de los espectadores.

La comedia costumbrista

Otra línea teatral son los sainetes, caracterizados por el ambiente pintoresco de regiones como Madrid, Andalucía…., por los personajes típicos y su lenguaje humorístico. Carlos Arniches es el autor más exitoso.

El teatro poético

Es un teatro en verso caracterizado por sus temas históricos y su conservadurismo ideológico.

  1. El teatro renovador y marginado

Los propósitos de cambio de algunos autores les condenaron a no ser representados. En la Generación del 98 destaca Jacinto Grau. También destaca Ramón Gómez de la Serna.

  1. La obra teatral de Ramón María del Valle-Inclán

Es el autor más importante y original. Al igual que en sus novelas, sus primeras obras se vinculan al Modernismo. Pero pronto busca otros modos de hacer teatro, que le conducen al cielo mítico. Los episodios sangrientos se suceden con un ritmo rapidísimo, con cambios de escenario y gran cantidad de personajes.

Inicia un género literario propio, que constituye su creación más personal e inimitable: el esperpento.

  1. La obra teatral de Federico García Lorca

Lorca se movió en varias tendencias teatrales. Las obras más importantes de Lorca forman la llamada trilogía rural:

· Bodas de sangre (1932) representa los preparativos de una boda entre La Novia y El Novio.

· Yerma (1934) trata del drama de la mujer estéril.

· La casa de Bernarda Alba (1936). Es un drama sobrecogedor e intenso.

La Generación del 98

LA GENERACIÓN DEL 98

1.Definición del grupo

Ya vimos que la separación entre Modernismo y Generación del 98 no resulta totalmente aceptable. La etiqueta de Generación del 98 reúne a un grupo de escritores que surge como reacción a dos circunstancias: la crisis política, económica y moral de España y el agotamiento del movimiento realista.

Se considera que los integrantes del grupo son Azorín, Unamuno y Baroja.

2.Los temas del 98

Se pueden establecer algunas características comunes en los temas tratados:

•La preocupación por España. Cada autor denuncia las circunstancias que no le gustan y propone las reformas necesarias para la revitalización del país. Se centran en la búsqueda del alma española por tres vías:

-El paisaje. Fueron grandes viajeros y describieron con minuciosidad los paisajes de las distintas regiones.
-La Historia. Investigan la historia del país, pero desde el punto de vista del hombre común y de los acontecimientos cotidianos.
-La Literatura. Estudian y valoran a autores medievales.

•La preocupación existencial. La reflexión sobre el significado de la existencia, el papel de la religión en la vida del hombre y las dudas sobre el más allá.

3.Concepción y estilo de la novela

•La novela está cargada de subjetivismo, desde el que se analiza la realidad. Se organiza con gran libertad y suele estar centrada en un personaje. Las novelas noventayochistas tienden a la brevedad.
•El estilo es preciso. La búsqueda de la palabra exacta los lleva rescatar palabras olvidadas. Se tiende a rechazar la retórica y el lenguaje grandilocuente.

4.Los autores

4.1.Miguel de Unamuno

Es el autor más prolífico y variado de todos. Escribió poesías, ensayos, artículos, teatro y novelas. En todos los géneros buscó la novedad.

Como narrador, denominó nivolas a sus creaciones, que se caracterizan por su contenido filosófico y por la ausencia de referencias a la realidad exterior de los personajes.

Entre sus obras destacan Paz en la guerra (1897) y Niebla (1914).

4.2. José Martínez Ruiz, Azorín

En Azorín destaca la observación minuciosa y detallista de la realidad. Es un escritor contemplativo, ensimismado, preocupado por el paso del tiempo y por alcanzar lo esencial y lírico de la realidad. Su concepto de la novela es muy libre.

4.3. Pío Baroja

Se pueden distinguir sus novelas en dos grupos:

•Las novelas de pensamiento. En ellas, expone sus ideas filosóficas, su visión del ser humano y de la sociedad.

•Las novelas de acción. Satisfacen el gusto de Baroja por los personajes aventureros.

4.4. Ramón María del Valle-Inclán

Es el escritor más inclasificable y original del período. Valle fue, ante todo, novelista y dramaturgo.

En su producción novelística destacan las cuatro Sonatas (de Otoño, de Estío, de Primavera y de Invierno, 1902-1905).

El Modernismo

EL MODERNISMO

1. CARACTERÍSTICAS DEL MODERNISMO

Su período de auge fue breve, pero su importancia fue decisiva. El modernismo fue un movimiento poético.

Las consecuencias son:

• Se dan a conocer movimientos literarios extranjeros, como el Parnasianismo y el Simbolismo franceses.
• La literatura adquiere un talante aristocrático que desprecia lo vulgar y se consagra la belleza.

2. LOS TEMAS, EL ESTILO Y LA MÉTRICA

El Romanticismo se prolonga en las dos líneas temáticas del Modernismo:

• La línea escapista es la más representativa. El poeta modernista se refugia en lugares exóticos y épocas antiguas.
• La línea íntima expresa el malestar del poeta con la realidad.

El amor y el mundo son vistos con melancolía y tristeza. Los poetas emplean todas las posibilidades para conseguir la belleza:

• La musicalidad del verso se ajusta a los temas.
• El sentido musical se consigue por la habilidad en el uso de la métrica. Se usan los versos tradicionales.
• El léxico novedoso y rico. Emplean neologismos, voces desusadas y cultismos.
• La abundancia de figuras retóricas: las aliteraciones, las sinestesias y las metáforas e imágenes.

3. LOS POETAS MODERNISTAS

3.1. Rubén Darío

El creador e impulsor del Modernismo publicó su primer libro, Azul, en 1888, mezclando poesía y prosa. Pero fue Prosas profanas (1896) el libro que estableció un modelo de poesía que sería imitado en Hispanoamérica y en España.

Su obra posterior sigue la misma línea, aunque introduce composiciones con otros temas y estilos diferentes.

Rubén Darío es el máximo exponente de la poesía modernista. En sus poemas se pueden encontrar todas las características temáticas y estilísticas que imitaron los demás poetas modernistas.

3.2. Antonio Machado

Los inicios de Machado son cercanos al modernismo. Soledades (1903) incluía poemas de ese tipo, en la edición de 1907 fueron suprimidos.

El Machado más conocido es el de Campos de Castilla (1912 y 1917). La emoción del poeta al enfrentarse con Castilla le lleva a un modo de expresión distinta. Su poesía se hace más realista.

Algunos de sus poemas son retratos de intelectuales y amigos, composiciones escritas en Baeza en recuerdo de su mujer y de la Soria abandonada.

En la métrica, Antonio Machado emplea formas populares, aunque destaca su gusto por la silva con rima de romance.

3.3. Juan Ramón Jiménez

Su trayectoria poética esta marcada por la total dedicación a la poesía y a la búsqueda incesante de la belleza. Su obra se divide en tres etapas:

• La primera etapa, la etapa sensitiva, llega hasta 1915 e incluye libros de inspiración modernistas.
• La etapa intelectual, iniciada con el Diario de un poeta recién casado (1916), abre el camino a la poesía pura. Mezcla prosa y verso y desaparece la decoración colorista y musical.
• La tercera etapa o etapa suficiente la desarrolla en el exilio. Su autoexigencia y su ensimismamiento se acentúan.

El brujo postergado

Jorge Luís Borges
El brujo postergado

En Santiago había un deán que tenía codicia de aprender el arte de la magia. Oyó decir que don Illán de Toledo la sabía más que ninguno, y fue a Toledo a buscarlo.

El día que llegó enderezó a la casa de don Illán y lo encontró leyendo en una habitación apartada. Este lo recibió con bondad y le dijo que postergara el motivo de su visita hasta después de comer. Le señaló un alojamiento muy fresco y le dijo que lo alegraba mucho su venida. Después de comer, el deán le refirió la razón de aquella visita y le rogó que le enseñara la ciencia mágica. Don Illán le dijo que adivinaba que era deán, hombre de buena posición y de buen porvenir, y que temía ser olvidado luego por él. El deán le prometió y aseguró que nunca olvidaría aquella merced, y que estaría siempre a sus órdenes. Ya arreglado el asunto, explicó don Illán que las artes mágicas no se podían aprender sino en sitio apartado y tomándolo por la mano, lo llevó a una pieza contigua en cuyo piso había una gran argolla de fierro. Antes le dijo a la sirvienta que tuviese perdices para la cena, pero que no las pusiera a asar hasta que la mandaran. Levantaron la argolla entre los dos y descendieron por una escalera de piedra bien labrada, hasta que al deán le pareció que habían bajado tanto que el lecho del Tajo estaba sobre ellos. Al pie de la escalera había una celda y luego una biblioteca y luego una especie de gabinete con instrumentos mágicos. Revisaron los libros y en eso estaban cuando entraron dos hombres con una carta para el deán, escrita por el obispo, su tío, en la que le hacía saber que estaba muy enfermo y que, si quería encontrarlo vivo, no demorarse. Al deán lo contrariaron mucho estas nuevas, lo uno por la dolencia de su tío, lo otro por tener que interrumpir sus estudios. Optó por escribir una disculpa y la mandó al obispo. A los tres días llegaron unos hombres de luto con otras cartas para el deán, en los que se leía que el obispo había fallecido, que estaban eligiendo sucesor, y que esperaban por la gracia de Dios que lo elegirían a él. Decían también que no se molestara en venir, puesto que parecía mucho mejor que lo eligieran en su ausencia.
Alos diez días vinieron dos escuderos muy bien vestidos, que se arrojaron a sus pies y besaron sus manos, y lo saludaron obispo. Cuando don Illán vio estas cosas. Se dirigió con mucha alegría al nuevo prelado y le dijo que agradecía al Señor que tan buenas nuevas llegaran a su casa. Luego le pidió el decanazgo vacante para uno de sus hijos. El obispo le hizo saber que había reservado el decanazgo para su propio hermano, pero que había determinado favorecerlo y que partiesen juntos para Santiago.
Fueron para Santiago los tres, donde los recibieron con honores. A los seis meses recibió el obispo mandaderos del Papa que le ofrecía el arzobispado de Tolosa, dejando en sus manos el nombramiento de sucesor. Cuando don Illán supo esto, le recordó la antigua promesa y le pidió este título para su hijo. El arzobispo le hizo saber que había reservado el obispado para su propio tío, hermano de su padre, pero que había determinado favorecerlo y que partiesen juntos para Tolosa. Don Illán no tuvo más remedio que asentir.
Fueron para Tolosa los tres, donde los recibieron con honores y misas. A los dos años, recibió el arzobispo mandaderos del Papa que le ofrecía el capelo de Cardenal, dejando en sus manos el nombramiento de sucesor. Cuando don Illán supo esto, le recordó la antigua promesa y le pidió ese título para su hijo. El cardenal le hizo saber que había reservado el arzobispado para su propio tío, hermano de su madre, pero que había determinado favorecerlo y que partiesen juntos para Roma.
Don Illán no tuvo más remedio que asentir. Fueron para Roma los tres, donde los recibieron con honores y misas y procesiones. A los cuatro años murió el Papa y nuestro Cardenal fue elegido para el papado por todos los demás. Cuando don Illán supo esto, besó los pies de su Santidad, le recordó la antigua promesas y le pidió el cardenalato para su hijo. El papa lo amenazó con la cárcel, diciéndole que bien sabía él que no era más que un brujo y que en Toledo había sido profesor de artes mágicas. El miserable don Illán dijo que iba a volver a España y le pidió algo para comer durante el camino. El Papa no accedió. Entonces don Illán (cuyo rostro se había remozado de un modo extraño), dijo con una voz sin temblor:
-Pues tendré que comerme las perdices que para esta noche encargué.
La sirvienta se presentó y don Illán le dijo que las asara. A estas palabras, el papa se halló le dijo que las subterránea en Toledo, solamente deán de Santiago, y tan avergonzado de su ingratitud que no atinaba a disculparse. Don Illán dijo que bastaba con esa prueba, le negó su parte de las perdices y lo acompañó hasta la calle, donde le deseó feliz viaje y lo despidió con gran cortesía.

Esta es la lectura que más me interesó

EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA
José de Espronceda

Segundo don Juan Tenorio,
alma fiera e insolente,
irreligioso y valiente,
altanero y reñidor:

siempre el insulto en los ojos,
en los labios la ironía,
nada teme y todo fía
de su espada y su valor.

Corazón gastado, mofa
de la mujer que corteja,
y hoy despreciándola deja
la que ayer se rindió.

Ni el porvenir temió nunca,
ni recuerda en lo pasado
la mujer que ha abandonado,
ni el dinero que perdió.

Ni vio el fantasma entre sueños
del que mató en desafío,
ni turbó jamás su brío
recelosa previsión.

Siempre en lances y en amores,
siempre en báquicas orgías,
mezcla en palabras impías,
un chiste a una maldición.

En Salamanca famoso
por su vida y buen talante,
al atrevido estudiante
le señalan entre mil;

fueros le da su osadía,
le disculpa su riqueza,
su generosa nobleza,
su hermosura varonil.

Que su arrogancia y sus vicios,
caballeresca apostura,
agilidad y bravura,
ninguno alcanza a igualar:

que hasta en sus crímenes mismos,
en su impiedad y altiveza,
pone un sello de grandeza
don Félix de Montemar.